miércoles, 19 de diciembre de 2007

OTRO CUENTO DE NAVIDAD

Bitácora del Buscador:
Uno de los íconos navideños por excelencia es -sin dudas- ese gordito simpático de Papá Noel. En torno a este personaje vestido de rojo y blanco se forjó la mayor fantasía de los niños: la del anciano barbado y bonachón que baja del cielo en trineo para dejar regalos en los árboles de Navidad.
Aunque está arraigado a la festividad, lo cierto es que el origen del legendario Santa Claus o San Nicolás, no estaba relacionado con las fiestas. La historia nos cuenta que San Nicolás nació bajo el ardiente sol de la pequeña aldea asiática de Patara, en el actual territorio de Turquía.
La popular y colorida vestimenta con la que lo conocemos fue obra del caricaturista norteamericano Thomas Nast, quien se habría inspirado en una leyenda infantil de Suecia, y lo dibujó así para una publicidad en el año 1860. No se sabe la razón, pero esta figura despertó el interés de los holandeses, quienes lo llamaron Sinter Klaas y fueron los primeros que lo vincularon con las celebraciones de la Navidad.
De San Nicolás -para quienes ven en él los orígenes de la leyenda- se sabe que nació en el año 300 D.C. en la aldea de Patara, en tiempos en que cristianos y paganos se alternaban en el poder. En su juventud vivió en Mira, en cuya iglesia fue ordenado obispo. Fue sentenciado a prisión durante la persecución cristiana de Diocleciano por confesar su fe. Sin embargo fue liberado al subir al trono el emperador Constantino. Murió el 6 de diciembre, problablemente del 342 D.C., y fue sepultado en una iglesia que se había levantado en su honor. Los milagros que se le atribuyen, entre ellos el de haberle devuelto la vida a tres infantes, sacrificados por un posadero y su mujer, se difundieron tanto que la región lo nombró su Santo Patrono. En el siglo VI, el emperador Justiniano construyó una Iglesia en Constantinopla en su honor. Su popularidad en esa ciudad -actualmente Estambul- se propagó por todo el cristianismo.
Fue nombrado patrono de Rusia y, gracias a los zares, su devoción aumentó hasta tener más iglesias dedicadas a su nombre en Rusia que ningún otro santo. San Nicolás se hizo popular en Rusia siglos antes de que fuera conocido en el continente americano. Una noche de 1087 sus restos fueron rescatados de Mira, que había caído bajo la invasión musulmana por tres pescadores cristianos que lograron llevarlo a Bari, en la costa adriática de Italia. Fue posiblemente en ese tiempo en que se propagó su devoción en Italia donde se lo conoce como San Nicolás de Bari.
Sobre el porqué se convirtió en ícono de la Navidad, hay una leyenda que puede dar la explicación y que lo habrían convertido en Santa Claus o Papá Noel. Se dice que en la diócesis de Mira, un vecino se hallaba en tal estado de pobreza que se decidió a exponer a sus tres hijas a la prostitución, porqué sin dinero no podía pagar la dote de una, por lo que ninguna se podía casar. Para evitar aquel proceder, el Obispo Nicolás tomó una bolsa con monedas de oro y, al amparo de la oscuridad de la noche, la arrojó por la chimenea de la casa de aquel hombre. Con el dinero se casó la hija mayor. San Nicolás hizo lo mismo para favorecer a las otras dos hermanas. En la segunda ocasión, tras ser tirada la bolsa sobre la pared del patio de la casa del pobre, se enredó en la ropa que se tendía para secar. El padre se puso al acecho en la ventana, descubrió a su bienhechor y le agradeció su caridad.
De allí a la leyenda de los regalos y las medias colgadas hubo un corto trecho. Fue en Alemania, Suiza y los Países Bajos donde se fueron extendiendo y sobre todo donde se generó la costumbre de que San Nicolás traía secretamente regalos para los niños. Dicha costumbre fue popularizada en los Estados Unidos por los protestantes holandeses de Nueva Amsterdam, que convirtieron al santo "papista" en un mago nórdico. Su nombre fue abreviado, no solo a San Nic, sino también a Sint Klaes o Santa Claus.­ La mitra de obispo fue remplazada por el famoso gorro rojo, su cruz pectoral desapareció, se mudó de Turquía al Polo Norte, de donde viene por la nieve en un trineo tirado por venados. Este Santa Claus se popularizó tanto que ya nadie recuerda su verdadera historia.­